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martes, 26 de julio de 2011

YO Y EL DILEMA DEL TREN



A las niñas desde muy temprana edad nos enseñan que nacimos para ser esposas, madres y ama de casa; y nos indican subliminalmente que sino somos estás tres cosas nunca llegaremos a sentirnos realmente completas y felices ¿Por qué digo subliminalmente? Simple, a ver chicas quiero que traigan a su mente sus primeros juguetes... Mmm ¿Les refresco la memoria? o acaso ¿Ya hicieron la lista mental? Bueno yo sí la hice, en la siguiente lista coloqué tanto los primeros juguetes de mis amiguitas como los míos, y te pido que marques con una (X) sí alguno estuvo en tu lista, estos artículos son aquellos que te debieron de regalar en una edad comprendida desde el 1º año como hasta los ocho años aproximadamente:

  1. Nenuco o cualquier tipo de muñeco bebé qué lloraba, eructaba, hacia pis, pupis y decía "¡Mamá! ¡Te quiero!"
  2. Cochecito (Obviamente el bebe necesitaba uno)
  3. Cocina (Estufita, sartencito, cafeterita, platicos, cubiertitos, tacitas, huevitos, tostaditas, galletas, etc)
  4. La barbie, No cualquier barbie, la que más nos regalaron y yo envidie "La Preñadita" ¡Qué para colmo de males daba a luz y otra vez estaba flaca!
  5. El Ken; lógico no podía faltar por lo menos un muñeco que fuera el esposo de la barbie (El mío era un peluche, mi mamá no me dejaba tener ken) ¿Por qué? Simple la muñeca tenía que estar casada sí estaba en estado.
  6. Coleto, escoba y palita.
  7. Todas las anteriores.
Ahora bien, ya que recordaron sus juguetes ¿Ven por qué les digo subliminal? Madre (Nenuco) Esposa (Ken y Barbie) ama de casa (Todo lo demás).

Pero, la historia no termina aquí, mientras íbamos creciendo en nuestro entorno siempre hubo una tía, prima o amiga de la familia que era la típica que no tenía novio, pretendiente, arrejunte, peor es nada, culito, vacilón, carnaval, perro, gato o cualquier especie de sexo masculino que fuese su pareja y la hiciera medianamente completa (saben por eso de que falta el bebe y las otras cositas de las que hablamos); esta mujer se caracterizaba por muchas cosas como por ejemplo la de  hablar siempre mal de los hombres, ser el personaje más querido o más temido por los pequeñitos del entorno, entre otros,  pero por sobretodas las cosas por lo que más sobresalía ella y por lo que las demás la llamaban "La Solterona" era por que estaba entrando en una edad (25 o más) en la que si no se casaba ayer, entonces todos tenían el derecho y el deber de decirle "El tren se te paso mijitíca". 

Ahora bien, yo tengo que confesar algo, ya no tengo 25 sino 26 y estoy a cuatro meses de los 27; no tengo novio ni nada parecido, sólo algunos pretendientes que no me gustan para nada, por lo tanto estoy algo asustada y con un dilema que me está volviendo loca "¿¡Se me fue el tren o es que me equivoque de estación!?"; porque a decir verdad mi edad indica que el transporte debió llegar hace dos años o más. Y así como yo, tengo a muchisísimas amigas que o están en mi grupo de "solteronas" y pensamos que estamos esperando en un terminal equivocado esperando un tren que no es el nuestro.

Mi papi dice que ni lo uno ni lo otro, ni se fue el tren, ni me equivoque de estación; que lo que pasa es que mi tren no ha llegado, que mi trencito está construyendo vías hacia mi estación y es por eso la demora.

Mis amigas "solteronas" y  yo (solterona también) estamos con constante interrogantes, y por esto de la edad y todas las cosas que nos han enseñado desde niñas, no nos sentimos completas y andamos bajándonos y subiéndonos de cuanto tren pasa por la estación, lo peor es que estos trenes se paran allí, turistean un rato por todas las tiendas de la terminal, nosotros recorremos algunos de los pasillos del tren, y luego más tarde que temprano nos damos cuenta que no era el bendito tren. Y que nos tocó nuevamente esperar el próximo tren. 

La verdad es que no sé cual es la verdad en toda esta vaina del tren y la estación del corazón. Pero ya me cansé de bajarme y de subirme de trenes, buses, aviones, yates, y cuando medio de transporte podía para ver si encontraba con el que se supone pasearía por el resto de mi vida. Por lo tanto, sí es verdad que está construyendo las vías hacia mí ¡Fino! o sí por el contrario se me paso el tren; pues no voy a dejar que este dilema me domine, y voy a demostrar que sola o acompañada soy una mujer completa, soy una  "MUJER" con sus cinco letras con mayúscula y en negrita. Y sí algún día llego a tener esposo e hijos les enseñaré a mis pequeñitos que para ser completos, lo único que deben hacer es todo aquello que los haga felices a  pesar de... Y a mis amigas les doy el mismo consejo que estoy tomando con todas las dificultades que el dilema me trae (Porque es difícil dejar de lado patrones y enseñanzas inculcadas).

"A los caballeros no se les habrá ido el tren, pero les cuento algo después de cierta edad son como cuando el arroz se pasa de cocción. Así que dejen de estacionarse en cuanto terminal ven, y terminen de arribar en un sitio"

sábado, 18 de septiembre de 2010

¡APUESTAS DE CADA DÍA!


Todo en esta vida son decisiones buenas y malas; pero me pregunto ¿Qué sería de nosotros sino tuviésemos tantas indecisiones?¿Por qué digo esto? Simple, porque ciertamente todas esas decisiones fueron tomadas bajo el umbral de las indecisiones, lo que quiere decir ¡Qué nunca estuvimos 100% seguro de lo que hacíamos!, y por consiguiente siempre pensamos que de haber hecho otra cosa  las consecuencias serían distintas; a lo que me nace hacer otra pregunta ¿Sí la indecisión no existiera, sí estuvieras 100% seguros de lo que hacemos todo el tiempo entonces... las consecuencias las tomaríamos con más responsabilidad? Porque digo, fíjense como todo el tiempo cuando tomamos decisiones terminamos pensando "y... ¿sí hubiese hecho esto o sí hubiese hecho lo otro?" y puede darse en alguno de estas dos situaciones:
  • Cuando un amigo nos invita a salir y 5 minutos antes tu decides no ir, él se va y tiene un accidente... cuando te enteras dices "de haber estado allí a lo mejor me hubiera..."
  • O cuando quieres invertir en algún negocio, tienes dos opciones y tomas una, resulta que la inversión que decides hacer sale mal... inmediatamente te viene a la cabeza la típica frase "¡Si hubiese invertido en el otro negocio a lo mejor me estuviese yendo bien!"
Ok! Se supone que estos son dos ejemplos de buenas y malas decisiones, algunas que tomamos a la ligera como el primer caso, y otras como las del segundo caso en el que le echamos un poco más de cabeza, sacamos cuentas y toda la cosa... Pero al fin y al cabo tomamos las decisiones y los resultados o consecuencias no son lo que esperamos; y cuando esto sucede entonces evadimos responsabilidades, porque hasta cierto punto pensamos que "NO ES NUESTRA CULPA"  y la pregunta aquí es ¿Lo es? ¿Es nuestra culpa?.... Y a mi modo de ver las cosas pues no queda de otra que asumir nuestra responsabilidad aunque nos cueste porque, si la decisión fue nuestra entonces... ¡Sí, es nuestra culpa!.

Ahora bien... contradiciéndome un poco (creo) hay cosas que nos pasan porque nos tiene que pasar, es decir ¿Cuándo entra el factor destino a nuestras vidas? de verdad me lo pregunto porque sí bien es cierto que las cosas nos pasan por las decisiones que tomamos, también es verdad que la gran parte de las cosas que nos pasan parecen puestas por un destino, porque parecieran que nos tenían que pasar para que aprendiéramos una lección, o tenía que sucedernos esto para reflexionar sobre nuestras vidas.... 

Entonces podría decirse que al final las decisiones son ¡NUESTRAS APUESTAS DE CADA  DÍA!, debemos apostar sin perder nuestra objetividad, pero debemos ser objetivos sin perder  la subjetividad.... pensar antes de hacer las cosas está bien, pero a veces arriesgarse a que el destino juegue con uno también es divertido y nos enseña.