Él es ese hombre como pocos hoy en día existen, de esos que dejaron de ser príncipes encantados, para ser príncipes encantadores. Es ese del que me he enamorado en silencio, ese que roba mis suspiros cada vez que lo leo; creo que toda mi vida lo he soñado, aunque él nunca haya perdido un sueño conmigo. Es fascinante soñar con él, pero más fascinante es saber que existe, qué al parecer Disney no estaba tan equivocado después de todo ¡Los príncipes como que sí existen! Y lo que es aun mejor ¡Alguno se personificó en él! Siempre dice lo que según a mi entender todas las chicas o por lo menos las que aun creemos en el amor, esperamos escuchar en los labios de ese que nos hace delirar.Yo no sé sí me enamoré de él, que tiene una belleza casi mística a mis ojos, o de sus palabras que son como una suave caricia al corazón. Hoy me siento de nuevo como de 15 años, experimento nuevamente esa sensación de estar enamorada sola, como hace tanto tiempo no sentía, y es por él. Sé que desean leer su nombre, y les cuente algo de lo que dice, pues bien, empezaré por decirles, un día mientras conversaba con él, y le preguntaba a quién le escribía tantas palabras lindas, me dijo que a nadie, sólo al amor, me dijo que creía en el amor, y que esto es lo más importante en la vida; por un segundo pensé estar hablando con otra chica, pero no, era él, un hombre, uno de esos que son de verdad, de esos que piensa que el amor es aun más importante que el sexo, de esos que no tiene miedo a aceptar que le gusta dar afecto y que le den afecto; él cree los seres humanos que no piensan en la existencia del amor son “Aquellos que se refugian en una coraza de odio contra el amor, porque no son capaces de aceptar que necesitan amar".
La verdad, él siempre me había parecido guapo, con la belleza inconfundible de un dios griego, una mirada profunda la cual es acentuada por sus pobladas cejas, nariz algo grande y varonil, unos labios finamente delineados como por ángeles; su pecho descubierto da la sensación de ser perfecto para dar calor, y sus manos grandes y suaves dan esa impresión de que serán las mismas que te protegerán y te acariciarán… Pero en fin, hoy no fue belleza externa la que me atrajo, más bien fue su hermosura interna la que me amarró, pues él aun es de los que cree en eso de que esas cosas a la que hoy en día la gente llama “Cursi” o “Cliché”, es lo que le demuestra a alguien lo que sientes por ella/el ¿Saben? Eso de regalar rosas, escribir y un sin número de cosas que ya todos saben, pero pocos hacen, él me ha dicho que ya nadie se compromete a sentir, pero me hace pensar que él estaría dispuesto a comprometerse, y también es lo que me hace suponer que es de esos que habla desde el corazón y no desde su cabeza.
Sí, hablo de él aunque no me vea, porque esto no es para que me note, es más ni siquiera espero que lea esta entrada; sólo escribo de él porque pienso que cualquier hombre que no piense sólo en que par de pechos posará sus manos ésta noche, merece ser nombrado por una mujer que estaba apunto de colocarse “la coraza de odio en contra del amor”. Merece un espacio aquí en mi tierra o más bien en mi mar, en mi mundo que está lleno de fracasos amorosos, pero no por eso dejó de creer en que mi príncipe algún día llegará con una rosa o preferiblemente un girasol junto con una nota expresando sentimientos de amor; sé que él no es, pero si sé parece a él, sé que será.
No dije su nombre, sin embargo lo describí brevemente, por si acaso lo ven y lo leen por allí, lleguen a entender por qué me enamoré.
